El 10N con antifaces y capas.

Siempre me ha costado defender mi pasión por el universo de los súperhéroes y ser una persona  de izquierdas. Nunca he sentido la contradicción, ni siquiera desde que milito activamente en politica, pero en ciertos ambientes tenía que ocultarlo bastante. No me ha pasado con otros géneros que me interesan, ni con el terror, ni con ciencia ficción, ni con el thriller, ni con ningún otro. Los taquillazos superheroicos del cine contemporáneo han abierto el debate de la ideología que subyace en este género de la cultura de masas. Están apareciendo obras que analizan las viñetas que impregnaron mi infancia, me acompañaron en mi juventud y ahora comparto con mis hijas, desde el enorme ensayo Wonder Woman: el feminismo como superpoder de Elisa McCausland al libro de Julio Embid Con capa y antifaz, la ideología de los superhéroes , que analiza el impacto de la ideología de los superhéroes en la sociedad actual. Y entonces me pregunto ¿qué votarían mis personajes de papel y celuloide el próximo domingo 10 de noviembre en el contexto actual español?. Salvando las diferencias culturales, podemos hacer algo de política ficción de mallas y máscaras y nombres raros.

    En la obra de Embid se señala la importancia de la mitología superheroica contemporánea y los valores e ideas políticas que transmite. Defiende que el cine de superhéroes actual ha tomado el relevo de las pelis de acción de los noventa de los Stallone, Seagal o Lundgren (que, precisamente, vuelve a la primera escena cinematográfica de la mano de Aquaman) vendiendo los valores del capitalismo y de la democracia representativa de Estados Unidos, facturadas por grandes empresas con intereses propios. Resalta que estos metahumanos son las hijas e hijos del sistema y nunca irán contra él. De este modo, el negocio prima sobre hacer películas rompedoras, y señala que la Wonder Woman de la gran pantalla no recoge la idea original de los cómics subversiva y liberadora, ampliamente estudiada en el libro de Elisa McCausland y descrita en la notable película de 2017 sobre su génesis creativa, el Profesor Marston y Wonder Woman. Es destacable que la película elegida para devolver el cine a un país como Arabia Saudita después de 35 años haya sido Black Panther. No se podía esperar algo radical en la, por otra parte, estupenda cinta de Marvel.

    Para Embid el icono del superhéroe de derechas es Batman, el millonario que se enfunda en un traje para combatir el crimen protegiendo el sistema, sin querer crear una sociedad más justa. Es el mismo caso que Iron Man, hombre blanco y rico. La diferencia más palpable entre ambos es la armamentística. Bruce Wayne desmonta los negocios de producción y venta de arma de empresas Wayne, mientras que Tony Stark sigue siendo un contratista estrella, incluso participando en intervenciones militares en el extranjero. Ejemplos de noliberalismo capitalista frente al otro conservadurismo, el rural y religioso que representa Superman. Haciendo una extrapolación a España, el próximo 28 de abril tendrían que elegir entre una papeleta conservadora y la mochila de casos de corrupción que habrían ayudado a combatir. Es fácil imaginar a un Luthor de medio pelo o a un incipiente Kingpin haciendo negocios por abajo con las tramas Gürtel, Púnica y Lezo. Villarejo les informaría de cómo poder destruir las identidades secretas de sus adversarios cruzados encapuchados. Complicado votar al PP. Entonces ¿les tentaría Ciudadanos?. Es posible, aunque hay matices en la tolerancia con la prostitución que enredarían a un Bruce Wayne con una tormentosa relación con una Selina Kyle que logró escapar de las garras de los proxenetas.  ¿Tony Stark votaría a V0X por su defensa de las armas?. Bueno, Iron Man ha contado con el superhéroe gay Living Lightning a sus órdenes en Los Vengadores y su mejor (único) amigo Jim Rhodes es de color. Además es un científico, consciente del cambio climático. No cuadra mucho su voto a V0X.  

    Con el Capitán América , el que se podría considerar a priori más conservador por los elementos patrióticos.

Embid relaciona los valores cívicos representativos de la socialdemocracia. Un luchador por los derechos y las libertades, en defensa del débil y el explotado, protegiendo la Constitución. Aquí, en un principio, el teórico mensaje Pedro Sánchez podría seducirle y Pablo Iglesias podría disputarle el voto. El capitán américa es un patriota que pone ese patriotismos a favor de la libertad, como se refleja en Civil War. En un artículo publicado en Zona Negativa, el profesor de Sociología en la universidad de La Laguna José Saturnino García enfrenta este patriotismo con el del Partido Popular. Expone que el patriotismo constitucional del PP se basa en la idea esencialista de que la Constitución no debe tocarse en lo que afecta a su propia visión clásica de patriotismo. El patriotismo del Capitán América se refleja en que encarna los valores cívicos de la libertad, la iguldad, la fraternidad y la participación activa en las decisiones políticas. Vamos, que su patria es la gente, como la visión que tiene Podemos y que expresa Julio José Rodríguez. Esta visión del personaje siempre ha estado presente en todas sus encarnaciones, especialmente reseñable la época de de DeMatteis y Zeck, en plenos años ochenta con Reagan azotando Estados Unidos. Este Steve Rogers llegó a pedir perdón por el casi exterminio del pueblo nativo americano en la saga Espíritu Americano, lo que ahora ha resultado tan controvertido con el tema de México y España.

    El superhéroe que Embid sitúa más a la izquierda es Daredevil, el abogado laboralista de izquierdas identificado con su barrio, que ayuda a las asociaciones locales y a sus vecinos. Un católico progresista que trabaja por los más desfavorecidos en sus facetas de abogado y justiciero enmascarado. La etapa más social del personaje aparece con los guiones portentosos de una mujer, Ann Nocenti, casualmente también en el estallido Reagan.  ¿Incluso podría llevar una papeleta en la que ha recorrido con sus sensibles dedos el logo de Unidas Podemos?. ¿Y Spiderman?. Bueno, es un estudiante de ciencias muy identificado con sus vecinos. Entra bastante dentro de la tipología de votante que sigue a Juancho López de Uralde. 

    Sobre lo antihéroes más violentos de Márvel, Lobezno y Punisher (Castigador) hay elementos para tener en cuenta que los separan de V0X. Logan no sabemos si es mucho de votar, es un señor con una edad y bastante desencanto, pero con Lobezno y V0X hay un problema claro con la memoria histórica. Lobezno viajó al pasado a la Guerra Civil. Y luchó por la República contra el bando fascista. Aquí no se puede rascar mucho. Además, es miembro de la minoría mutante segregada y acosada. Con Punisher todo estaba hecho, la Alt Right americana usaba su calavera como símbolo. Los socios de Steve Bannon en España tendrían a su personaje Marvel votando, pero en su segunda temporada televisiva sus enemigos han sido, precisamente, de la extrema derecha fundamentalista americana. Incluso su actor protagonista les ha dedicado un sonoro “fuck” en redes. Cero para V0X, pero claro si no consideran arte al séptimo arte, del noveno ni hablamos.

    Se podrían plantear en el género de los superhéroes hay una visión de derechas al luchar contra injusticias particulares sin cuestionar el sistema, sin querer cambiar el orden social que genera las injusticias. Pero sus historias tienen muchas lecturas posibles y permiten conectar con la cultura popular, conectar con los jóvenes. La cultura de masas tiene influencia en los valores de consumo y patrones ideológicos de nuestra juventud. Es otro campo de batalla ideológico en el que los artistas pueden plasmar visiones del mundo alternativas y revolucionarias tanto como en otros, reforzado porque a los superhéroes les envuelve la idea de justicia. Y la justicia social es una parte más de la justicia.

Kike Pinel.

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