Amiguetes

Durante dos meses se han repartido 130.000 menús de Telepizza, Rodilla y Viena Capellanes a familias vulnerables, según la propia Comunidad de Madrid.
No sé porqué hemos insistido tanto en el efecto nutricional nocivo de este tipo de “alimentación”, si eso es evidente desde el momento que coloquialmente nos referimos a esto como comida basura, comida chatarra o junk food. No es casualidad que lo llamemos igual en España, en Latinoamérica y en Estados Unidos.

El gobierno de la comunidad de Madrid no eligió a Telepizza y Rodilla para aumentar los niveles de grasas, sal o azúcar de nuestros niños. Los eligió a pesar de eso. El objetivo obvio era que hicieran caja sus amiguetes, unos 60.000€ al día de caja. Forma parte de la colaboración público-privada que tiene en boca la señora Ayuso desde hace meses. Deberíamos revisar La escopeta nacional cada cinco o seis años, un soberbio Berlanga nos dibujó ese capitalismo de amiguetes tan habitual en el franquismo que sigue marcando la política económica a día de hoy.
Telepizza es una multinacional española que opera en buena parte del mundo, tienen locales (me cuesta decir restaurantes) en Polonia, México, Cuba o Irán. Es propiedad de Pedro Ballvé, el empresario que es también presidente de Campofrío y que a lo mejor lo está pasando mal económicamente, porque el año pasado puso a la venta su mansión de La Moraleja por 15 millones. El otro dueño de Telepizza es Permira que es una empresa internacional de capital inversión y capital riesgo, esos que jugando al monopoly en el mercado financiero hundieron la economía en 2008.
Y Rodilla, pues igual, una empresa española que fue comprada por la empresa cervecera Damm, también española. Aquí es el amiguete Demetrio Carceller el que hace caja, otro empresario de rancio abolengo y acostumbrado a salir bien parado de sus rifirafes con la Fiscalía Anticorrupción. Pero aquí vemos igual como entre la petrolera DISA, propiedad también del señor Carceller, y la multinacional alemana de alimentación Dr. Oetker se reparten la mitad del accionariado de Damm. La otra mitad ya son marcas fantasma sin actividad pública o reconocida, de esas que se crean para aparentar y/o para elusión fiscal.
Viena Capellanes también son amiguetes, más humildes que estos dos grandes señoros, pero con la mayoría de sus locales en el centro de Madrid, en Retiro, en el barrio de Salamanca. No son la panadería del barrio vaya.
Pues eso, los amiguetes de los dineros. Como Sarasola, Florentino Pérez, Luis de Rivero, Villar Mir o José Mayor Oreja, este último además es familia.
Luego están los amiguetes mediáticos (Ana Rosa, Inda, Ariza, Merlo, Negre…) hay muchísimos y repartidos por diferentes plataformas, pero el objetivo de condicionar a la opinión pública con opiniones, exageraciones o directamente bulos, es el mismo en todas; también tienen a los amiguetes de la judicatura ocupando la Audiencia Nacional o el CGPJ, encargados de ofuscar los procesos judiciales que salpican al PP o a la monarquía; cómo olvidar a los amiguetes de chiringuitos como DANAES, Hazte Oír o Manos Limpias, que están muy bien financiados para hacer mucho ruido y que parezca que son más; y finalmente, el chiringuito mejor financiado de todos, el de la iglesia, a los que se sigue beneficiando fiscalmente porque Dios, Patria y Rey son todo en uno.


Amiguetes, que se cuidan entre ellos, que se protegen y que se ayudan de mil maneras diferentes en despachos cerrados.

Y es que como dice Santiago Segura “¿Qué es la vida sin amiguetes?”

Iván Mozos – Concejal de Unidas Podemos – IU

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